Giza En Egipto Imagen De Rostro Cerca De La Esfinge Foto Aerea

Quienes fuesen que buscaron configurar una forma de ROSTRO en un muy preciso emplazamiento cerca de la Esfinge de Giza, y luego moldearon la superficie de la arena con una imagen de aspecto inteligente y optimista, me obligan a suponer que debajo del suelo construyeron también espaciosos túneles, quizá semejantes a los que existen cerca de las pirámides desmoronadas de Abusir. De todo ello espero haber rehuido testimonios escritos suficientes de la antigüedad, los cuales si bien han permanecido indescifrables a lo largo de muchas generaciones es evidente que pasaron a través del rey Salomón hasta las órdenes militares medievales que en Palestina hicieron méritos para ser custodios de iniciáticos secretos.

Me referiré a rostros detectados por fotos aéreas sobre lugares especialmente sagrados del mundo. Son sólo reconocibles desde el aire y desde un determinado ángulo visual cuando están debidamente iluminados. En mi opinión sería aún más inverosímil creer que son fruto de las fuerzas de la Madre Naturaleza puesto que debe de tener un “alma” más poderosa que cualquier persona, según leo que se vuelve a divulgar, puesto que incluso se le atribuyen los misteriosos círculos en las cosechas. En tal caso sería comparable a cuando los primitivos, no teniendo idea de la existencia de la electricidad, atribuían sus efectos a milagros divinos.
Ante el nuevo rostro de Giza asistimos al despertar de una ciencia desconocida, cuyas consecuencias somos incapaces aún de entrever en el mundo de las ideas, porque todo depende de su desarrollo positivo y la utilidad que les sea asignada en el futuro. Intuyo que al ocuparnos de una imagen de circunspecta cara que tiene por condición ser resaltada por el ángulo de incidencia de los rayos del sol al iluminar las arenas de Giza, ofrece una nueva vía para el redescubrimiento de los valores sociales más eternos y fiables, empezando por admitir que en nuestro entorno cotidiano existe un superior nivel espiritual intangible pero que se puede manifestar.

Las reglas del arte egipcio no han de impedir el reconocimiento de tan sofisticado arte, pues la tal “escultura” puede ser anterior a todo lo conocido. Por otra parte, opino que quien la crea tan sólo fruto del puro capricho de las emanaciones telúricas de la Tierra, aún la debería de apreciar mucho más. Algo hay de cierto: Una foto la ha inmortalizado.

El tiempo es un factor que importa mucho, empezando por advertir que el dicho lugar ha podido permanecer milenios inalterable mientras que a pocos metros en todo su alrededor se ha removido tantísimo el terreno, ya fuese para enterrar o para hacer excavaciones. Existe un tiempo sagrado e indestructible que está fuera del curso de las civilizaciones. En cualquier caso, aquí estoy para tratar de dar vida a un rostro mudo pero elocuente en varios sentidos.
Ante lo que para muchos no pasará de ser un montón de arena, al menos deberían admitir que, por ser sólo arena, ya representa aquello que habiendo sido, hoy no existe. Es como aludir a lo que nuestro mundo actual será cuando deje de ser lo que es. Es una cuestión de tiempo que sea un pasado perdido. Bueno es tener raíces, pero más aún tener alas. Ahora bien, aquel que tenga alas para volar y no las use, será “gallina”, porque hay situaciones como esta en las que debemos rastrear todas las ruinas de la memoria común y entonces se encuentra lo que nadie se imagina. He aquí mi invitación a la superación personal (sin relación con lo económico).

Al SE. de la Gran Pirámide, se aparece este fenoménico rostro en visión aérea. La foto de procedencia Stern, existe desde mediados el siglo XX, siendo muy divulgada en publicaciones especializadas de gran formato. No se detectó, con anterioridad por un motivo bien fácil de entender, y es que, por increíble que pueda parecer, nunca nadie la había buscado; afortunadamente yo si tuve la dicha iniciativa.

Un fenómeno semejante a la aparición del nuevo rostro humano de Giza se produce en la gran pirámide-templo maya de Chichén-Itzá (Yucatán). Cada equinoccio el sol poniente (Tum) allí también hace resaltar en el más bajo de sus 91 peldaños: la cabeza en piedra de una serpiente. Justo seis meses después se repite un idéntico fenómeno de iluminación solar en lo alto de la misma pirámide, pero en su cara opuesta. Con tales fenoménicas cabezas, los mayas simbolizaron el período que vivió en la tierra su dios Kukulkán antes de regresar al cielo. Tal sutileza les exigió un alarde de observación, planificación, ejecución, técnica y “know-how“, todo lo cual es muy difícil admitir que fuese fruto de la humana evolución en aquellas latitudes.

                          LA ESFINGE SALUDA AL SOL EQUINOCCIAL

Obligado paso previo fue informarme acerca de las esfinges. En Egipto tuvieron su apogeo durante el Imperio Medio y llegaron a ser readaptadas por las culturas clásicas. Las esfinges presentan normalmente un cuerpo de felino agazapado con cabeza erguida de hombre entre mesopotámicos e hititas, así como entre los pueblos mayas de la antigüedad, si bien las puede haber también, con cabeza de hembra, como en Grecia. Si tienen cuerpo de toro, no son esfinges.

La tan grandiosa y famosa de Giza está en contradicción con el tiempo que se ha datado, porque entonces sería el 2.500 a.C., dominando el firmamento la constelación Tauro. Antony West demostró, empleando programas de informática, que el punto venal de Egipto en primavera la constelación Leo se remonta al 10.500 a.C.. Durante la IV Dinastía se la consideraba Guardiana del Cementerio Real capaz de inspirar terror a los profanadores de tumbas por dimanar de la escultura un poder religioso aterrador. Cuando superaron aquel papel, las esfinges fueron la afirmación plástica del poder político y del orden social.

Actualmente a las 6″10 horas del amanecer del día 20 de mayo de cada año se repite exactamente el perfecto alineamiento de la Esfinge de Giza con el “Tiempo Primero”, o sea, aquel que cualquier religión que se precie conmemora su repetición y en Egipto era coincidente con la época de la gran inundación del Nilo (que ahora evita la gran presa de Asuán). Ignoraron la división anual en estaciones. De aquella antigua civilización también sorprende mucho comprobar como, con el paso del tiempo, sus gentes fueron degenerando respecto a los antiguos saberes, y sucedió en todas sus expresiones artísticas.

El nombre más antiguo que se tiene constancia de aquella inmensa escultura en forma de esfinge con cabeza de faraón y cuerpo de felino agazapado, fue traducido “Horus en el horizonte”. Ahora bien, aquel no sería el “Tiempo inicial” ni mucho menos. Antes de Horus estaba su padre Osiris, y antes aun Ra, para no citar al inefable Pta, que se compara al aliento creador del mundo, o sea su voz (fue “El Verbo (Aj) del A.T. Para empezar ya lo invocaban con la siguiente fórmula en los Textos de las Pirámides (nº 610-1713 b): “Que tú salgas (al oir mi voz), y te hagas un ser luminoso”.Realmente quienes construyeron la gran pirámide de Giza dominaron un especial sonido de inimaginable frecuencia.

La cultura egipcia se distinguió por su duración y por su unidad. Un sacerdote egipcio llamado Manetón, que vivió en el siglo III a.C., (nótese que vivió más próximo a nuestro tiempo que a cuando se construyó Hiéraconpolis) dejó escrita una relación de muchísimos reyes predinásticos con los que la Arqueología no quiere saber nada porque se remontan a miles de años antes de todo lo conocido, pero en cambió han podido constatar la veracidad de Manatón en lo referente a los nombres de los considerados gobernantes dinásticos. Los occidentales de hoy día quizá incluso podamos considerarlos a sus descendientes nuestros maestros de la escritura en símbolos, dado que en Sumer, si bien dejaron muestras más antiguas, se trató tan sólo de números para cuentas.

Para entender la importancia de la escultura en el Antiguo Egipto hay que saber que no hacían imágenes como arte ni como símbolos. Eran obras fruto de las diversas experiencias religiosas influidas por la magia autoritaria que creyeron dominar; no en vano el gran sacerdote era el “Mayor de los Artesanos” y quien mejor debió de saber activar y desactivar tanto las imágenes como los símbolos escritos así como todo el espacio del mudo. En el arte pictórico su tema principal fue el hombre, incluidas sus sagradas inscripciones, aunque no se haya aún podido verificar ni tan siquiera de los famosos Textos de las Pirámides. Para quienes los redactaron eran textos de “Salida a la vida“. Algo hay que tener por muy cierto tanto de sus afanes sociales como también a un nivel personal.
El principal objetivo del ser humano era, es y será lograr divinizarse.La inmortalidad la ha perseguido quien ha podido, porque es la verdadera luz de la vida, del mismo modo que el sol es la luz de la Naturaleza. Estoy tratando de explicar la existencia de gigantescas esculturas de imágenes de rostros subliminales también en su mensaje. Son obras gigantescas, las cuales, si representaron a personas que existieron realmente, hay que suponer que debieron de merecer ser inmortalizados. El caso es que, dada la ayuda que prometen para fomentar el crecimiento humano en los siglos venideros, ya encontrarían en ello su razón de ser. Porque, en efecto, una vez dada a conocer su existencia, ya no es posible ignorarlas.

Aun cuando expongo mi parecer en lo referente a que van a ser imágenes capaces de ser un revulsivo positivo en el mundo de las ideas sociales, también reconozco que yo las he estudiado en solitario siempre. En consecuencia, mi opinión es muy subjetiva, debiendo admitir además que me he apresurado para poder divulgarlo. Para colmo, a menudo debo rectificar mis escritos al respecto, y también otros sobre descubrimientos en muy diversas investigaciones particulares que tengo planteadas, la mayoría inéditas.

                             CHOCANTE IMAGEN DE CARA GEOGRÁFICA

La nueva imagen de rostro una vez ampliada la incluí muy contento en mi particular álbum de perfiles y siluetas de cara humana en montañas, rocas y costas (tengo recogidas varios centenares). Inicié mi colección al descubrir los muy enigmáticos rostros que se configuran en las cimas del Mt. Sinaí (también en Egipto), y en los 25 Km. de perímetro de la montaña de Montserrat (en Cataluña, NE. de España). Esta última imagen de rostro humano tomada por el satélite Landsat de la NASA, sólo debe a la erosión el hecho de llevarse su “funda” de tierra blanda porque está formada por dura roca del tipo pudinga. 

En todos los casos no estoy seguro de que todo sea fruto de las fuerzas lentísimas de la erosióón endóogena. ¡Que la dinámica interna de la Tierra la juzguen los geólogos! Por mi parte yo simpatizo con las ideas del New Age y su sincera preocupación por la preservación del medio ambiente desde poco tiempo después de su divulgación inicial en 1.960. El imperio egipcio en principio sigue aún interesando mucho por haber superado (reconocidamente duró más de 3.000 años) a cualquier otra civilización, pues por ejemplo la del sur de la India fue más esplendorosa en su decoración desde el furor constructivo del belicoso Rajaraicha, constructor de varias pirámides, siendo una de ellas, de duro granito, tan grande como la de Keops. Los miles de esculturas del templo de Meenakshi (Madura) y otros semejantes, merecieron por impúdicas el olvido de la sociedad victoriana que las descubrió en 1.838, pero su influencia llegó hasta el complejo religioso mayor del mundo: Ankor-Vat (Camboya).

Como todos siempre me interesé por la meseta de Giza, en las cercanías de El Cairo, motivo por el cual al ver una foto aérea del sector al completo, me concentré en la situación de cada detalle porque no quedé retenido por la famosa “mirada de la Esfinge”. Mi preparación para escrutar incluso los menores repliegues de la geografía del sector me hizo dar cuenta de que allí había configurada una nueva Cara de persona para mi colación.

Supongo que los medios de comunicación no se ha hecho nunca eco de mis particulares descubrimientos, primero porque, reconociendo no ser expertos, procuran no salirse de sus cauces habituales, como son las agencias de noticias (a veces presuntamente al servicio de algún protector. Quizá también consideraron las dichas imágenes de caras demasiado mías, quiero decir fruto de trucajes, tal como tengo comprobado que se dan con frecuencia. Como no es mi caso, una vez debidamente registrada en la Propiedad Intelectual, la nueva imagen de Rostro humano en Giza la adjunté con una muy breve presentación a las páginas de internet.

En principio la llamé “Cara de Sidonia” en la Tierra por su hallazgo, mediante la foto aérea, parecido a como se descubrió en el planeta Marte .(Cerca de ella descubrí tres estrellas de 6 puntas . Vean fotos)

http://webspace.webring.com/people/or/ramonetriu/.htmlestrellasdemarte

sobre la cual aún se sigue discutiendo acerca de su naturalidad o artificialidad.
Si creía que ya lo sabía todo sobre los antiguos egipcios, cada día voy viendo más claramente que no era así y la meseta de Giza puede aportar aún algo quizá comparable a las mismísimas pirámides. Estamos lejos de poder hoy calibrarlo. Mis palabras son enanas ante la realidad de una foto como ésta.

Entre las cientos de mejores formas de rostro humano que tengo recopiladas, no se aprecian como tales sin una iluminación adecuada (alguna conozco que es visible solamente en determinados días del año). No sólo condiciona siempre el dicho fenómeno la luz y su ángulo sobre la dura roca, sino que sobre todo juega el punto de vista del observador,…por no hablar de una muy particular atención, obviamente imprescindible. Dicho fenómeno luminoso, que resulta tan imprescindible para mi aportación, se encuentran en escritos iniciáticos de Egipto precisas referencias documentales. Incluso aquellos sacerdotes le dieron el nombre de Aj a un ser luminoso que decían era capaz de abrir las mentes, intelectualmente hablando
Valorando las luces y sombras, este aspecto humano que ofrecen ciertas montañas, me lleva a reflexionar que puede incluso servir de norma de conducta para la vida misma.

Representa un gran problema incluir tal rostro sobre un montículo de arena entre la simbología del Antiguo Egipto conocida. La solución que propongo es compenetrarse al máximo con la fe del corpus de creencias que hicieron configurar un sol sobre las cabezas de los dioses. Quiero considerar todo cuanto pueda tener relación con el dicho hallazgo.
Seguro que otros sabrán decir después mucho más que yo. La dificultad de la investigación reside en que nuestra actual perspectiva tiene por igual toda la antigua simbología iniciática, completamente desacreditada, aunque vivamos gozando de los frutos de quienes la cultivaron.Se me ocurre el símil de que, igualmente en la actualidad pocos son los que saben que con equinoccio de primavera (21/3) hay que empezar a plantar las semillas,… pero en el fondo todos vivimos de ello. En aquella mentalidad tan naturista, donde se interrelacionaba lo divino y lo humano mediante el telurismo, la luna, las transferencias espirituales más complejas, etc., la fiesta de la Diosa-Madre Isis se celebró justamente en tan crucial tiempo astronómico.

Desde ahora mismo aviso que nos enfrentamos a, por lo menos, unos 5.000 años de misterios en Egipto y que las treinta y una dinastías de reyes históricos nos legaron obras de insuperable monumentalidad, ya que hasta construirse la Torre Eiffel en París la altura de la Gran Pirámide no pudo ser superada. Mide como ocho campos de fútbol, con 230 m. de lado y está separada medio kilómetro de la pirámide de Kefren.

Los arqueólogos y egiptólogos en particular están fascinados más que nadie en el mundo por tanto despliegue de organización y sensibilidad, a la vez que de sabiduría, poderío físico y entusiasmo. Dichos profesionales en realidad se enfrentan a los frutos de la fe más inspiradora para aquella antiquísima cultura. ¿O tal vez no hacia falta fe, porque recordaron unos hechos consumados?

La altura de la colina Maadi dudo que pueda ser una formación rocosa calcárea natural erosionada por el mismo desierto, tal como lo fue en principio la Esfinge, a la cual inicialmente tan sólo hizo falta retocarla un poco para convertir una roca del desierto en un hierático felino.

Me ha sido muy difícil encontrar fotos de la  colina Maadi para ilustrar estas páginas, porque los monumentos que existen en la meseta de Giza actúan de imán para los visitantes. En especial causa fascinación eterna el dicho cuerpo de felino relajado, con su insólito rostro humano. La Esfinge “engancha” a pesar de ser una escultura muy tosca y desproporcionada. ¡Imagínese su impacto cuando estuvo pintada con los llamativos colores que podemos ver en la riquísima máscara funeraria del joven faraón Tutankamon!

Aún después de arrancarle a la Esfinge de Giza su pétrea nariz (tal vez utilizando una palanca) nadie parece echar demasiado en falta el tal apéndice, y en cambio sí que inquieta bastante admirar su incipiente sonrisa. Se diría que fue la obra de arte precursora ancestral de “La Gioconda” de Leonardo da Vinci. Habrá de tenerse muy en cuenta lo referente a tan grande inspiradora de leyendas, aunque no seré yo quien me entretenga en ellas.

Probablemente después de conocerse mi aportación también aquella colina Maadi y sus alrededores seran agujereadas por muchos excavadores que la convertirán en un termitero, tal como ha sucedido al entorno de los demás monumentos. Es de esperar que lo harán legalmente. ¡Que tengan éxito!. Yo divulgó una imagen rara, y si la desfiguran mucho, al menos después siempre nos quedará la foto de procedencia Stern. La presento muy ampliada en la misma página a fin de indicar su situación respecto a la pirámide del rey Micerinos.

A partir de ahora, sabiendo lo que hay que buscar, quizá se lleguen a descubrir otras fotografías con algún fenómeno semejante, pero hay que tener paciencia. Por otra parte se debería ir insistiendo, pues las fotos no sirven cuando son hechas desde la vertical aérea del dicho lugar, puesto que en tal caso no se ve en dicha colina de arena nada en absoluto por faltarle las sombras del sol poniente. Incluyo una foto aérea tomada desde encima mismo del sector donde está el que llamaré “Rostro de Ra“, y no se distingue allí más que un simple óvalo (Lo rodeo en ambas fotos de flechas para su más fácil localización).

La Esfinge es obligado que sirva de referencia para situarnos, en todos los aspectos, al emprender una mejor presentación del nuevo rostro humano de la meseta de Giza. A su alrededor hay el llamado Templo de la Esfinge (que es el templo de la Pirámide de Kefrén), en cuya excavación el arqueólogo Mariette encontró fragmentos que demostraban la existencia en tiempos antiguos de unos doscientas muestras tridimensionales representando al dicho faraón. Existen otros templos, como la tumba de la hija del faraón Micerinos, a la que habré de volver a referirme porque, teniendo forma de pirámide, dejó un rastro semejante al de una ancha avenida en Giza que termina justo ante la descubierta enorme imagen de cara.

Para un buen egipcio al parecer la muy enigmática Esfinge, con 73 m. de longitud y 20 m. de altura es tan apreciada, o más, que las mismas Pirámides, las cuales tiene tan vecinas que podrían considerarla incluso su “guardián”. Con su alma la gente la quieren más a pesar de la diferencia de tamaño, y ello no puede ser sólo debido a la reconocida afición de aquella cultura ancestral por combinar en sus esculturas la sensibilidad y poderío de ciertas especies animales con las del ser humano. Gracias al nuevo rostro, descubierto muy cerca de la Esfinge podríamos estar por fin ante aquello que dictó las preferencias para hacer tan felina escultura milenios antes de la IV Dinastía de reyes de Egipto, quienes se supone que fueron unos muy desmesurados constructores. (Tutmosis IV, el año 1400 a.C. tan sólo la hizo limpiar de tierra hasta su base, eso sí, por primera vez).

Bastantes excavaciones de Giza han dado testimonios de diferentes esculturas de cabezas rituales. Si no lo dijese ya su mismo rostro, todo en la enigmática Esfinge de Giza nos remite a un aprecio por plasmar la cara humana, y a veces desmesuradamente grande. Referente a la extraña escultura sobre la arena, diré que a pesar de ser un difícil trabajo el configurarlo para ser admirado puntualmente gracias a la visión aérea, recordaré la reconocida maestría artística lograda en el fascinante rostro de la reina Nefertiti. Pero lo que tiene mucha mayor importancia es el hecho de acertar con una iluminación “divina”, porque su exclusivo monopolio es una condicionante que metafóricamente ha sido siempre bien aprovechado por las religiones y sectas desde antes de construirse las pirámides. Tal fenómeno aplicado sobre un montículo no puede ser debido a la casualidad y en cambio es justo lo sublime que se esperaba de quienes en la antigüedad, esclavos de la evolución de las estrellas y el desbordamiento del Nilo, practicaron con la mayor fe la más elaborada de las iniciaciones que se tiene noticia.

La Esfinge, a la que durante siglos se ha reconocido como: “ser a medio camino entre cielo y tierra”, estuvo enterrada casi hasta el cuello. Admitida como un vínculo entre las divinidades y su obsesión de venerar las cabezas -y más si tienen el sol encima-, sirvan a estas páginas cual idóneo punto de apoyo para testimoniar la súbita aparición en el mundo antiguo de una sabiduría y saber hacer que resulta insólito admitir propio de un pueblo de nómadas del desierto al mezclarse con muy humildes pescadores del Nilo. ¿Que misterio pudo llevarles a creer, justificada y prematuramente, que ellos eran los elegidos para estar más cerca de los dioses que el resto de los demás mortales?

No parece que en la meseta de Giza antes de construirse las Pirámides existiese ninguna altura comparable a la de la misteriosa colina Maadi sobre el que reclamo la mejor atención. La merece, ya sólo por el esbelto obelisco que se puede observar (desde la Esfinge) sobre el lado derecho. Los sacerdotes llamaron al obelisco primitivo Ben-ben, y allí había nacido el primer rayo de sol, quedando petrificado. De su modelo se llegó a los muy afilados obeliscos de tantísimas toneladas, algunos de los cuales han viajado a otros continentes, pero otros no se concibe como pudieron pensar en ponerlo erguidos, ya que no se podrían “plantar” ni empleando para ello las más potentes grúas de que disponemos en el siglo XXI.

Aquella tan provocadora como bien perfilada colina Maadi, reclama la atención a gritos, no ya por tener cerca una imagen de cara, sino también por tener una espaciosa hoquedad con arco de medio punto. Ésta cegada, pero por muy disimulada que esté se habría debido sospechar de aquel pórtico tan bien enfocado hacia la Esfinge de Giza. No se debería descartar que desde allí se entrase a un mundo subterráneo kilométrico, por el mero hecho de que los construyeron por doquier, y con el exclusivo propósito de enterrar tan sólo momias, por ejemplo, de varios millones de aves ibis envueltos con mortajas. Era su estilo de hacer las cosas.

Atendiendo a este último dato tengo una reserva que al menos voy a traspasar a continuación. Puesto que la Gran Pirámide está tan próxima a un gran abismo (quizá por desmoronamientos sucesivos a lo largo del tiempo) me pregunto: ¿cómo es que disponiendo de máquinas que abren los túneles del metropolitano, no se horada la meseta por aquella parte baja del precipicio para alcanzar en quince días el subterráneo centro de la Gran Pirámide? Los beneficios no sólo podrían ser turísticos, sino científicos, etc., pues tal vez allí cayó algún meteorito que abrió un cráter . ¿Quedará algún fragmento negro como su diosa Isis?. Muchas pirámides tienen su cámara principal en la vertical del eje central. En la pirámide considerada tumba de Keops (y así para mayor error su padre habría construido tres tumbas) se supone que, además, tiene la secreta Cámara de los Archivos ubicada 20 m. más abajo de la Cámara de la Reina, y todo ello en la dicha vertical del eje, incluyendo el pozo más profundo allí conocido, que está a 30 m. debajo de aquel suelo de la meseta de Giza. Heródoto describió otro pozo que estaría aún otros 30 m. más abajo, para que las aguas del Nilo pudiesen rodear una reducida isla con el sarcófago de Keops.

Hay muchos y variados motivos, pues, para perforar hasta la vertical del eje, y la única excusa sólo ha de ser el temor a dar con el foco de unas misteriosas emanaciones que, al menos en la vecina pirámide de Kefren, se demostraron capaces de altrar los sofisticados detectores de los científicos. A fin de fotografiar las pirámides de la meseta de Giza, cuando al salir el sol del día del equinoccio la cara de la gran Pirámide se divide en dos claras vertientes contrastadas (un fenómeno ingeniado por aquellos antiguos veneradores del dios Ra), algunos fotógrafos suben a la cumbre de la pedregosa atalaya que es la colina Maadi, sólo relativamente alejada.

Dicho fenómeno tan sofisticado en el arte de la construcción a gran escala, sucede a las 6 horas de la madrugada del “día de la diosas Isis”. Recibe el nombre de relámpago por su fugaz percepción, siendo de toda lógica que, ante tan magníficos estímulos visuales de todo cuanto existe a su alrededor, quedase eclipsado el gran mirador que representa la colina Maadi. Ya merecería mucha atención por el mero hecho de que los planificadores de la Gran Pirámide ya se fijarían en la composición de su piedra el día que buscaban una cantera, siendo juzgada probablemente de mala calidad por los sacerdotes y capataces de las primeras culturas de aquel sector. No era la adecuada para sus propósitos. Pero no se ha sondeado suficiente lo qué el montículo de Maadi tiene debajo, y creo que por lo descubierto tan íntimamente relacionado con el astro rey que divinizaron, aquellas alturas habrán de dar en el futuro muy grandes sorpresas.

Voy a permitirme una muy arriesgada suposición. Si bien es improbable, en cambio no sería imposible que el descubierto rostro de Giza incluso pudiese haber tenido igualmente un subterráneo antiguamente tan vacio como para que, una vez que se hundió allí el suelo, se formaran en su frente los dos descomunales huecos configurando ahora lo que son sus desmoronadas cuencas orbitales. Entre ellas además presenta un pequeño montículo al modo de la señal hindú llamada “Tercer Ojo“. Todo ello no puede ser casualidad, serían muchas en poco espacio. Son demasiadas. A propósito de los ojos, en aquella antiquísima llamémosle religión, según el Papiro Ebers (III,125,6) médicamente hablando, el dios Ra gobernaba la salud del rostro (Her); así como los ojos de la cara humana (Irty) estaban bajo protección de la diosa Hathor. Lo cual hago constar porque ambos están con insistencia presentes a lo largo de estas páginas.

                         ¿DE QUIÉN APRENDIERON TANTA CIENCIA?

Las terrazas de ladrillos superpuestas que en Mesopotamia llamaron Zigurats, se supone que fueron más antiguos que las Pirámides de Giza, de dura piedra, pero ni siendo los zigurats muy altos, no pueden justificar el tamaño de las pirámides. Los más primitivos egipcios habrían recibido conocimientos científicos rigurosos para poder construir con simple diseño muy gigantescas construcciones. Tales ayudas arquitectónicas incluirían en la Gran Pirámide datos tan sorprendentes como: la Ley de Variación de la Constante de Gravedad sobre la superficie de la Tierra; o bien, la distancia exacta entre nuestro planeta y el sol; o la Ley de Variaciones Periódicas de las estaciones, y también la frecuencia de los terremotos. Si a las diferentes medidas geométricas de la Gran Pirámide se le añaden -a cada una siempre igual- nueve ceros, resulta que se obtienen datos referentes al planeta tierra y a su relación con el cosmos. Pero también la forma piramidal es una sabia estructura capaz de llevar a la interiorización de las personas. Para empezar, las 206 hiladas de megalitos superpuestos en la Gran Pirámide, son también el número de huesos del cuerpo humano ¿Más íntimo todavía? Las moléculas de agua que estén dentro de su campo magnético se equilibrarán hasta resultar menos oxidables, pues el poder antibacteriano del interior de la pirámide evita la descomposición de los líquidos.

Por otra parte, la pirámide misma se puede presentar cual la macroescala de una molécula de agua (52º). Copiar la estructura molecular del agua, representa admitir que dispusieron en tan remoto período de una tecnología comparable a los actuales microscopios electrónicos. Dejaré de lado -por mis limitaciones- el presentar la relación de la forma piramidal con la estructura del diamante, que es carbono puro, pues al parecer de los científicos es también muy íntima.
Así pues no ha de faltar razón a los que defiendan que habitar a un tercio de la vertical del eje de una pirámide aporta beneficios terapéuticos, pudiendo ser cierto que incluso la emoción humana bajo una forma piramidal tienda a purificarse. Además, da la casualidad que se descubre todo ello en la mayor construcción del mundo antiguo,… y situada en uno de los tres vértices formados por el hipotético triángulo configurado por el fértil delta del río Nilo.

En el año 1.877, el investigador J.Seiss en Giza quedó sorprendido también por la constante del número cinco en todas sus mediciones, comenzando por los cinco vértices de las Pirámides. Ello le hizo escribir acerca del “contenido de un gran sistema de números interrelacionados, pesos medidas, ángulos, grados, temperaturas, problemas geométricos y referencias cósmicas” de aquel monumental conjunto en la meseta de Giza. Otros han encontrado referencias a la medida del “año solar”, del “año sideral” y del “año anomalístico“, las leyes de precisión de los equinoccios, y también de la variación de la longitud del perihelio. Se conocen evidencias de todo tipo: en las artes, medicina, etc..
En cuanto a la moral de aquellos constructores, ya no las Pirámides, sino un obelisco que yace en Assuán pesa entre 1.200 y 1.500 tn., y mide 41´5 m. de largo por 4 m. de lado. Obviamente lo trabajaron para que, después de haberlo arrancado de la cantera, de alguna manera poder levantarlo y quizá trasladarlo, cosa que en nuestro siglo XXI aún resulta irrealizable.

Por lo dicho, no ha de extrañarnos que algo más antiguo de todo lo conocido hasta ésta mi contribución, hubiese inspirado la realización de tamañas empresas físicas. Hay muchos libros que desarrollan, incluso por separado, todos los aspectos de aquella cultura desde los tiempos predinásticos, resolviéndose que los conocimientos de los sacerdotes del Antiguo Egipto fueron tanto más exactos, más va descubriendo la ciencia. Por ejemplo, ahora se admite que en sus procesos de momificación ya emplearon la radiactividad;…un arte que por lo visto en Egipto también se consigue situando un cadaver justo en el centro de cualquier pirámide (no importa su tamaño) con tal que no sea hecha de material conductor.

Al parecer las pirámides no sólo se construyeron para simple culto a un faraón una vez muerto. Si hiciéramos caso de las “Profecías de las Pirámides“, éstas curiosamente terminan sus vaticinios en el inicio del siglo XXI. Pero sirva lo dicho, por no mencionar tan ampliamente como debería su vertiente mágico-esotérica. No hay que caer de nuevo en el error, históricamente tan lamentable, de atribuir algo enigmático a determinada cultura, como sucedió por ejemplo con los dólmenes megalíticos pues escribí un libro defendiendo cual pudo ser su cuna durante el Neolítico. Naturalmente me estudié bien su dispersión a partir de la cara norte de la montaña catalana de Montserrat.

Dichos monumentos megalíticos, tan abundantes en la Europa occidental, reprodujeron en piedra cuerpos de toro. Si un día se creyeron hechos por los druidas galos, fue por no tener conocimientos de mejores candidatos ni saberse de la posibilidad de tiempos más remotos. Sucede lo mismo con la Esfinge y las Pirámides de Giza. Sería deseable que se propiciase un acuerdo a fin de poder beneficiarnos, y más aún a nivel científico, de las ventajas de haber pisado ya otros cuerpos celestes,… y ello a pesar de nuestra todavía “rudimentaria” tecnología. Los criterios de científicos de otros siglo, dieron soluciones hechas a su medida, suponiéndolo todo con la motivación funeraria del Antiguo Egipto. Ello ha servido, pero ya no sirve, para el estudio serio de los dólmenes megalíticos europeos.

                                                  Ramon Ramonet Riu

Autor original y fuente del artículo.

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