Es cierto que observarse a uno mismo requiere mucha valentía. Es cierto que caer en la desesperación, en la tristeza de verse a uno mismo sin adornos de fantasía, sin sueños, sin ilusiones, requiere mucho coraje.
Estamos acostumbrados a entrelazar lo que vivimos con lo que fantaseamos. Y cuanta más conciencia perdemos de nosotros mismos, más coloridos son nuestros sueños. Indispensables, sí. La ciencia dice que el sueño es un proceso vital para el Ser Humano.
A esto se refería Niestche, cuando decía que el Ser Humano necesita sueños, ilusiones y mentiras a fin de existir. Y así es, no podemos vivir con la verdad únicamente.
Cuando observamos personas que aparentan seguridad, felicidad, nos autoengañamos suponiendo que ésa es la verdad que viven y que eso quisiéramos para nosotros mismos.
En esos momentos, de observarse en el propio espejo y sentir un reflejo opaco y vacío, es más nutritivo para el alma ser capaces de afrontarlo, que imaginar algo diferente, que crearnos una imagen de lo que quisiéramos ver.
Qué difícil es vivir el presente sin velos de fantasía. Se precisa alcanzar un equilibrio, una armonía tal, que sólo el presente nos baste y satisfaga. Mucha práctica hace falta. Y la mayor de la renuncias, a nuestro ego, el que alimenta el mundo que debemos apartar, el que no existe.
La meditación, el yoga, son prácticas que nos permiten lograrlo poco a poco. Pero a ellas debemos llegar en el estado de desesperación y sin pasiones que nos movilicen. En el estado en el que nos vemos tal cual somos, en nuestro presente del día a día.
¿Será éste el triste mecanismo, el de la mentira piadosa, el que utilizan las publicidades para convencernos de que todo podría ser distinto, de que las sensaciones pueden cambiar tanto como si consumimos el producto que quieren vendernos?
“Mediante la meditación regular, la mente se vuelve clara y los propósitos puros. El subconsciente libera los conocimientos ocultos que permiten una mejor comprensión de uno mismo y de nuestra relación con el mundo. La personalidad limitada se desvanece lentamente en una conciencia expandida. Como resultado final, las fuerzas superconscientes o intuitivas se liberan y conducen de este modo a una vida de sabiduría y paz” (Swami Vishnu-Devananda)
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