Debilidades, Problemas De Las Pymes En Relacion Al Medio Ambiente Y Responsabilidad Social
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Debilidades, Problemas De Las Pymes En Relacion Al Medio Ambiente Y Responsabilidad Social


El que actúa lo hace sin consciencia; sólo quien medita es consciente

Es un hecho cierto, que son muchas las pymes del país que no se han identificado, ni comprometido con respecto a la no contaminación del medio ambiente, de tal forma, que su operatividad no genere  problemas ambientales en el entorno donde lo hace, así  como demuestren una buena responsabilidad social, mucho de ello se debe a la poca importancia que la gerencia le  da a estos tópicos que se viene arrastrando por muchos años, y en donde el Estado, la Comunidad, consumidores desempeñan un rol importante a fin de garantizar la no contaminación.

Cuando se ha tratado este tema en las aulas, como en la investigación directa sobre esta realidad  en el medio, se determina, que las PyMES no han concientizado lo oportuno y necesario que es, por ejemplo, la Contabilidad Verde y el apego a normativas ambientales para entender la importancia de los recursos naturales, resaltando su contribución al bienestar de los seres humanos.

Las fallas y debilidades más lamentables de estas empresas es que:

* Contaminan el aire, agua y suelo en el ámbito local.

* No han cumplido la normativa jurídica y constitucional que favorece la preservación y protección del medio ambiente y, por ende, garantiza la calidad de vida de las personas.

* Han estancado la actuación ambiental a través del tiempo.

* No cumplen los objetivos fijados y el marco legal que rige en términos de protección y cuidado del medio ambiente.

* No han despertado frente a las demandas y requerimientos del entorno y el aseguramiento de un futuro para las próximas generaciones.

* Carecen de una cultura de desarrollo de la conciencia ecológica.

De manera, que la ignorancia y des-adaptación de las Pymes con respecto a las normativas desarrolladas para la protección ambiental, de aceptación mundial (como la ISO 14000) y nacional (leyes que regulan la protección del ambiente y los recursos), están generando dos problemas que emergen con fuerza en este momento: el primero es la posibilidad de que un grupo importante de empresas del país ven limitado su acceso a mercados internacionales. A partir de 1990 algunos sectores no tradicionales han venido incrementando en forma sostenida su actividad exportadora. En donde desde luego, hay  que señalar, que muchos de estos sectores se caracterizan porque sus actividades tienen alto impacto ambiental. Por ello, el reforzamiento de las tendencias proambientalistas en los países desarrollados, y la poca atención al problema por parte de las empresas, está afectando sensiblemente las exportaciones venezolanas y, en consecuencia, afectan la balanza comercial y dificultan más el proceso de recuperación económica.

En segundo lugar, y no por ello menos importante, aparecen los problemas de impacto ambiental en las zonas de alta concentración industrial del país. De más está decir que en Venezuela el parque industrial presenta una infraestructura deficiente para el tratamiento de los residuos industriales, hecho que se comprueba fácilmente en muchos estados como Carabobo, Mérida, Zulia, por mencionar algunos, en donde se dan  diferentes emisiones que han contaminado el aire, el agua, obligando  a que se pongan en marcha el diseño de estrategias de prevención de la contaminación.

Se evidencia, que las empresas con vocación exportadora se han visto precisadas a desarrollar programas de gestión ambiental para satisfacer exigencias de sus mercados externos, en tanto, que las empresas volcadas al mercado interno presentan un gran desconocimiento con relación al problema.

Además, condicionantes tradicionales de la capacidad innovativa, tales como el sector industrial y el tamaño de la firma, parecen jugar un papel importante en cuanto a la sensibilización ambiental y la responsabilidad social (Chudnosky, 1995). .

Por otra parte, en Venezuela, sin duda, el costo del financiamiento de este proceso de “reconversión” resulta  bastante elevado.  Por supuesto, adaptarse a estas nuevas trayectorias tiene, sin duda, un costo muy alto. Todo ello hace  surgir  interrogantes con relación a si las empresas tienen la capacidad para afrontar y asumir estos cambios por si solas o si, por el contrario, deberán contar con fuentes de financiamiento que le permitan embarcarse en estos procesos de “reconversión”.

En relación con el primer punto, salvo contadas excepciones, la respuesta casi automática es no. Primero, porque las empresas del país son casi todas medianas o pequeñas. Segundo, si se parte del hecho de que la mayoría de las empresas presentan un rezago tecnológico significativo, en algunos casos insalvables, los costos de estos procesos de reconversión deberán incidir en forma aun más significativa sobre se estructura económica y por ende, en su competitividad. Así, es necesario pensar en la posibilidad de instrumentar programas y mecanismos de financiamiento.

Sugerencias

Definitivamente, comenta una participante del postgrado, involucrarse en la gestión ambiental se tornará una condición indispensable para todas aquellas firmas que procuren explorar mercados de exportación, actividad que surge como imperativa, en la actual coyuntura económica. Esta argumentación se sustenta en que, muy probablemente, las normativas de producción que se están difundiendo a escala internacional podrán limitarse en barreras de entrada a los mercados de los países desarrollados.

Hay que entender, como primer aspecto, que si bien incorporar la gestión ambiental, significará desembolsos sustanciales para las empresas, que afectarán en forma importante su ya menguada posición competitiva en el corto plazo, puede inducir mudanzas importantes en su dinámica tecno-productiva, lo cual podrá reportarles aumentos significativos en productividad y, en consecuencia, compensar estas inversiones, abriéndose la posibilidad de revertir la tendencia a tal punto de convertirla en oportunidad.

Por otra parte, independientemente de que la mayoría de las empresas estén orientadas hacia el mercado interno, es necesario diseñar e instrumentar mecanismos que les permitan envolverse dentro de las nuevas trayectorias tecnológicas y de gestión. Aminorar el despilfarro de energía e insumos, lo cual constituye algo particularmente grave en el país, puede significar ahorros significativos para toda la estructura productiva y, de esta forma, propiciar un incremento significativo su capacidad competitiva.

Las empresas, por lo tanto, deben asumir la gestión ambiental como alta prioridad para:

Promover la responsabilidad con relación al ambiente, la seguridad y la salud  Oír y responder a las preocupaciones de la comunidad sobre las operaciones de la empresa. Colaborar en la elaboración y perfeccionamiento de la legislación orientada a salvaguardar las comunidades y el medio ambiente. Evaluar el impacto ambiental de nuevas actividades productivas y monitorear continuamente los efectos de sus operaciones.  Buscar la disminución continua de residuos, efluentes y emisiones  Cooperar en la solución de impactos negativos al ambiente provenientes de la disposición de productos en el pasado Proveer información adecuada en relación con los riesgos a la salud, la seguridad y al medio ambiente de productos y operaciones y recomendar medidas de protección y emergencia  Orientar a proveedores, transportistas, distribuidores y consumidores para un manejo seguro de los productos.

Por supuesto, que todo esto plantea la necesidad de poner en práctica una serie de acciones por parte de las empresas. En lo inmediato, es necesario un esfuerzo en el área de información. Es imprescindible que estas accedan a diversas fuentes que les permitan conocer la naturaleza y el carácter tanto de las legislaciones ambientales vigentes como de las normativas voluntarias existentes para sus mercados. A partir de ello deberán estimarse las consecuencias que esta infraestructura legal y normativa podrán ocasionarle. En otras palabras: hay que definir los escenarios tecno-económicos en los cuales se desempeñará la firma en los próximos años.

A partir de estos escenarios es necesario poner en práctica un amplio esfuerzo innovador cuyo punto de partida es el conocimiento de las tendencias internacionales de la tecnología. No obstante, este esfuerzo no se puede reducir a la simple introducción de mejoras en el área técnica sino, también, a la introducción de mudanzas tanto en el nivel organizacional como de gestión de los recursos humanos.

La Pyme deberá realizar una profunda revisión de sus objetivos y reconocer la necesidad de inducir transformaciones culturales. Este proceso debe envolver a todo el personal de la organización, para lo cual deberán generarse los espacios para la participación y la eventual toma de decisiones

*Fuentes:

. -Principios directores de la Responsabilidad Integral. Qualidade e Atuaçao reponsável: Gerenciando a indústria química no ano 2000. ABIQUIM, 1995).

. . Apuntes de la cátedra de problemática Administración Venezolana, 2000

Ing. Industrial-administrador, abogado. EGADE (ITESM), UC Postgrados maestrías en Administración de empresas mención mercados, recursos humanos; Calidad y Productividad; educación Doctorado en EducaciónProfesor titular e investigador Area de Postgrado de Faces UC. Coordinador Programa de postgrado gerencia de la calidad y productividad, Faces, UC Consultor -asesor empresarial DEPROIMCAwww. entorno-empresarial. comEXATEC


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