DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA EDUCACIÓN
RODRIGUES, Judite Filgueiras[1]
Es importante ver el pasado para construir el presente y mirar el futuro Sampieri
1] Licenciada Plena em Educação Física em Ciências Físicas e Biológicas, Matemática, Psicopedagoga, Mestre em Ciências da Educação, Doutora em Ciência do Movimento Humano, Docente da Universidade Tecnológica Intercontinental. Autora do livro Educação Física Escolar: Aprender com o Movimento.
En la historia del Brasil, considerando la cuestión de la educación en una dimensión político-pedagógica, situamos al aprendizaje del sujeto apenas de forma integral-objetivo de la investigación.
Sabemos que existen implicaciones políticas, de forma consciente o inconsciente, en toda la acción educacional. La dimensión política contenida en la acción educacional, es resultado de una consecuencia lógica expresada por la imagen de hombre y mundo que fundamenta toda la teoría educacional.
Según Morin (2000) la educación esta siempre ligada a todas las áreas de acción social y las discusiones envuelven la problemática de corporeidad señalando, el restablecer la relación entre el cuerpo y la mente, o entre lo sensible y lo inteligible.
Entendemos de esta forma, que la emergencia del tema corporalidad se presenta como propuesta para la superación de la visión mecanicista, separadora del principio de la unidad del ser humano.
Ese tema permea toda sociedad pos-moderna, bajo el nombre de libertadora de la opresión que aflige a los pueblos menos afortunados. Es difícil percibir un discurso político en que la educación no sea colocada como en dos principales redentores del atraso crónico de varias naciones, inclusive el Brasil.
Según Pilletti (1996), la Historia de la Educación Brasilera desarrolló rupturas sobresalientes y fáciles de ser observadas. La primera grande ruptura de la Historia de la Educación Brasileña se complicó con la llegada de los portugueses al territorio del Nuevo Mundo, trayendo un padrón de educación de Europa; lo que no quiere decir que las poblaciones que vivían por aquí, ya no poseían características propias de hacer educación.
La venida de la familia real permitió una nueva ruptura con la situación anterior. Para preparar terreno para su estadía en el Brasil, D. João VI abrió academias militares, escuelas de derecho y Medicina, la Biblioteca Real, el Jardín Botánico y la Imprenta Real. La educación, por lo tanto, continuó siendo secundaria.
Con la proclamación de la República, se intentó varias reformas que pudiesen dar una nueva desviación, pero la educación brasileña no sufrió un proceso de evolución que pudiese ser considerado sobresaliente o significativo en términos de modelo. Desde el punto de vista cultural y pedagógico, la república fue una revolución que abortó y que contentándose con el cambio de régimen, no tuvo el pensamiento o la decisión de realizar una transformación radical en el sistema de enseñanza, para provocar una renovación cultural de las élites culturales y políticas, necesarias a las nuevas instituciones democráticas.
En esta época, en un relato de la Liga Nacionalista de San Paulo decía que la causa primordial de todos nuestros males es el analfabetismo, que trae como consecuencia inevitable la ausencia de cultura cívica y política, la ignorancia de los preceptos higiénicos, la incapacidad para grande número de profesiones, atraso en los procesos agrícolas e industriales que le son anexas.
Una serie de reformas estaban en camino. Varios factores contribuyeron con las reformas: el clima de euforia pedagógica que tomó cuenta de la sociedad brasileña.
El inicio de era industrial presionaba una nueva dirección de enseñanza; y la introducción al Brasil de los ideales de la Escuela Nueva, en cuyas teorías se inspiraron los reformadores.
Era necesario, por lo tanto, examinar los problemas de la educación desde el punto de vista de una sociedad en movimiento. Es desde ese punto de vista sociológico, que se estudió, la posición actual del problema de los fines de la educación. Es el que nos hizo encarar la educación como una adaptación al medio social y consecuentemente traer a la superficie la importancia de un aprendizaje integral.
Si la sociedad pasaba por cambios era necesario que la escuela preparase al nuevo hombre moderno, para integrarse a la nueva sociedad que debería ser esencialmente democrática, llevando a los educadores renovadores a comprender el proceso de modernización de la sociedad brasileña y consecuentemente, la necesidad de enseñanza y escuela nuevas.
La Escuela Nueva es uno de los nombres dados a un movimiento de renovación de la enseñanza que fue especialmente fuerte en Europa, en América y en el Brasil, en la primera mitad del siglo XX. Escuela Activa o Escuela Progresiva son términos más apropiados para describir ese movimiento muy criticado, aún puede tener muchas ideas interesantes para ofrecernos.
Los primeros grandes inspiradores de la Escuela Nueva fueron el escritor Jean Jacques Rousseau (1712-1778) y los pedagogos Johann Heinrich Pestalozzi (1746-1827) y de Freidrich Froebel (1782-1852). El grande nombre del movimiento en América fue el filósofo y pedagogo John Dewey (1859-1952).
En el Brasil, las ideas de la Escuela Nueva fueran introducidas ya en 1882 por Rui Barbosa (1849-1923).
Los conceptos Escuela Nueva y Escuela Tradicional vienen siendo estudiados desde el final del siglo XX. Volver al hombre más racional es un proyecto idealista, reflejo de la Educación Nueva, y de diversas lecturas de Rousseau en que se desenvuelve el niño, cuya epistemología intenta conocer cada vez más, alterándose, igualmente, las relaciones corporeidad-educación y profesor-alumno.
Es esta misma acción-actividad que la Escuela Nueva defenderá, removiendo las concepciones tradicionales de la educación, menos dinámicas y libertarias.
Las concepciones pedagógicas se alteran y se van atenuando imágenes como los castigos corporales presentes. Surge una nueva visión del niño-alumno, siendo la experimentación, la legalidad científica del Proceso Enseñanza Aprendizaje; la motivación y la creatividad, el deseo del alumno es el deseo del profesor, las competencias cognitivas y la autonomía deben ser tomadas en cuenta en la obtención del Proceso Enseñanza Aprendizaje. En este periodo ya se discutía la importancia de una educación integral.
Los conceptos de escuela pueden contribuir para clarificar posiciones que no deben ser extremas, pues los principios de una didáctica son varios en cualquier estilo de enseñanza, así el alumno al desarrollar su mentalidad científica deberá ser motivado a aprender con afecto y de la forma más libre, que sea posible. Es por ahí que pasa también la democratización de la enseñanza y de la propia escuela en la búsqueda de una acción pedagógica en la formación del alumno-ciudadano.
El fin del estado nuevo se consolidó en la adopción de una Nueva Constitución de porte liberal y democrático; la misma en el área de educación, determina la obligatoriedad de la enseñanza primaria y confiere atribuciones a la unión para legislar sobre directrices y bases de la educación nacional. Además de eso, La Nueva Constitución, hizo volver el precepto de que la educación es derecho de todos, inspirada en los principios proclamados en el Manifiesto de Los Pioneros de la Educación Nueva.
Después de estas reflexiones entendemos que es interesante ilustrar nuestra investigación con algunos conceptos de aprendizaje según algunos de los autores que la sustentan.
El modo como los seres adquieren nuevos conocimientos, desarrollan competencias y cambian el comportamiento, define el aprendizaje, por lo tanto la complejidad de ese proceso difícilmente puede ser explicada apenas a través de parches de un todo. Por otro lado, cualquier definición está invariablemente, impregnada de supuestos político-ideológicos, relacion
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