La Rara Enfermedad De La Glucogenosis
En este mismo instante, bastantes chicos y chicas españoles se sienten como bichos raros en su entorno social, como seres apáticos y sin energía, incapaces no ya de mantener el ritmo de sus congéneres, sino simplemente de tener ganas de seguir viviendo.
Muchos de ellos padecen, aún sin saberlo, algún tipo de glucogenosis, una de esas enfermedades raras de diagnóstico tardío y de difícil tratamiento. Hasta hace bien poco, cuando alguien manifestaba esa especie de abulia vital, era tachada de persona vaga a inútil, objeto de burla de sus condiscípulos en las clases de gimnasia o de las más crueles inocentadas en la antigua mili o en las novatadas colegiales. No les cuento algunos de los testimonios que me han llegado porque seguro que ustedes conocen historias incluso peores.
Cuando la enfermedad acababa en tragedia, como ocurría tantas veces, la ignorancia oficial de la ciencia médica de la época atribuía el deceso a alguna de las dolencias entonces conocidas, aunque no coincidiesen los síntomas.
Por fortuna, la investigación científica y los avances médicos van descubriendo la verdad de bastantes enfermedades hasta ahora misteriosas, como la glucogenosis, una dolencia con diferentes variedades que poco tienen que ver entre sí, a no ser esa deficiencia enzimática que impide procesar correctamente aquel glucógeno que nos proporciona la energía muscular que precisa nuestro organismo.
Aun así, a pesar de poderse hacer ya un diagnóstico correcto, el tratamiento de los pacientes dista mucho todavía de ser satisfactorio: se carece de información social al respecto, faltan planes de atención integral a estos enfermos y unidades de referencia especializadas, la investigación es escasa, la red asistencial de las distintas comunidades autónomas no opera con suficiente coordinación y las familias afectadas en muchas ocasiones se sienten desprotegidas.
Por esas, entre otras razones, surgió hace diez años la Asociación Española de Enfermos de Glucogenosis (AEEG), un lugar de encuentro de quienes padecen la enfermedad y de sus familiares, un grupo de apoyo para que nadie se sienta ya solitario y excluido, ajeno a la sociedad de la que forma parte y marginado de la necesaria atención médica y del reconocimiento de los medios de comunicación y de los ciudadanos en general, se trate de un adolescente sujeto a las burlas de sus compañeros qué saben ellos, pobrecitos, de sus padecimientos o un cuarentón que ha mantenido la enfermedad en estado latente hasta que se manifiesta un mal día de forma abrupta y tardía.
Pero la AEEG también es mucho más. Constituye una asociación activa que agita las conciencias, propicia la investigación, estimula a los laboratorios farmacéuticos desmotivados por la escasa prevalencia de estas enfermedades y espolea a aquellos políticos que no hallan suficientes razones electorales para su estudio, su combate y su solución.
Gracias a ellos, dentro de poco dejarán de sufrir aquellas jóvenes como María, que en una enternecedora carta explicaba que siempre se había sentido un bicho raro, centro de las burlas de mis hermanos (ellos qué sabían), y a pesar de esforzarme tanto a la hora de hacer gimnasia en el cole, lo que me decía el médico es que era una vaga.
Afortunadamente, hay ya menos doctores desconocedores de esta enfermedad. Y, gracias a todos los magníficos profesionales que colaboran con la Asociación Española de Enfermos de Glucogenosis, dentro de un tiempo no quedará ninguno.
Enrique Arias Vega (Bilbao) es un periodista y economista español. Diplomado en la Universidad de Stanford, lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana “Terzo Mondo” y en el periódico “Noticias del Mundo” de Nueva York. Entre otros cargos, ha sido director de “El Periódico” de Barcelona, “El Adelanto” de Salamanca, y la edición de “ABC” en la Comunidad Valenciana, así como director general de publicaciones del Grupo Zeta y asesor de varias empresas de comunicación. En los últimos años, ha alternado sus colaboraciones en prensa, radio y televisión con la literatura, habiendo obtenido varios premios en ambas labores, entre ellos el nacional de periodismo gastronómico “Álvaro Cunqueiro” (2004), el de Novela Corta “Ategua” (2005) y el de periodismo social de la Comunidad Valenciana, “Convivir” (2006). Sus últimos libros publicados han sido una compilación de artículos de prensa, “España y otras impertinencias” (2009), y otra de relatos cortos, “Nada es lo que parece” (2008). Es autor, también, entre otras obras, de la novela “El ejecutivo” (2006), de la que ya van publicadas tres ediciones, de “Ir contra corriente” (2007), “Valencia, entre el cielo y el infierno” (2008) y una antología de semblanzas bajo el título de “Personajes de toda la vida” (2007). Enlaces externos: Reseña en “Red mundial de escritores en español”
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