Ya no pensamos en el futuro de la misma manera, creo que las cosas han ido empeorando más y más y esto nos ha hecho talvez más insensibles.
Caminamos por las calles de la ciudad con la razón oscurecida por unas viles monedas, es decir somos traidores a nuestra propia esencia humana, sin mirar a nuestro alrededor o al menos, sin reaccionar de acuerdo a las circunstancias, como ejemplo cercano, mientras hay cientos de personas que están durmiendo en la calle o bajo un puente, somos pocos los que levantamos la voz para clamar justicia a nuestros gobernantes.
Es que la barbarie, en la que el mundo está sumido, a llegado a niveles críticos.
Día a día nos llegan noticias mas y más perturbadoras sobre hechos que nos debieran estremecer pero que, sin embargo, resbalan sobre nuestro cutis como algo que ocurre, algo usual.
Invasiones a los derechos humanos, tan incomprensibles como atroces se suceden una tras otra en el mundo y hoy apenas zarandea nuestra vida cotidiana, sumergida en una realidad distorsionada con programas televisivos y juegos para niños cargados de violencia.
Quizá no nos queda el tiempo suficiente para recapacitar que estamos viviendo en el siglo veintiuno, en el futuro mismo de una trascendente generación.
Sin embargo este caos de conciencia, este caos de moral, tiene un propósito.
Aunque sé que en algún rincón de nuestra conciencia existe la sospecha de que hay algo más detrás de este orden de desorden, hay muchos que no lo ven, ni siquiera lo advierten.
Guerras brutales contra pueblos indefensos, basadas en mentiras hábilmente manipuladas y orquestadas por tremendas maquinarias publicitarias, por cierto, tienen un plan definido, oscuro talvez para nosotros, pero bastante claro para aquellos que lo planifican fríamente.
Talvez es redundante citar como ejemplo la invasión a Irak con el pretexto de las armas de destrucción masiva, gran falsedad usada para comenzar a asesinar a todo un pueblo y robar sus riquezas, en este caso, petróleo, pero es bueno recordar este tipo de falacias empleadas con fines tan nefastos que de alguna manera terminan por ser desenmascaradas, aunque los culpables cínicamente y en público reconocen su crimen, aducen que fue un error de inteligencia y no reciben castigo alguno puesto que son los dueños de las leyes internacionales creadas por ellos mismos.
¿Entonces cual es el propósito?
Dicen que en la guerra no hay ganadores. . .
¿Pero qué o quiénes podrían beneficiarse con tantas muertes, con tanta crueldad, con tanta farsa?
Los gringos pomposamente les llaman los War Lords en castellano, los señores de la guerra.
¿Quiénes son estos?
Son aquellos que especulan con la guerra, se enriquecen con la venta de armas, con la venta de aviones, de tanques de guerra, de balas y bombas, hasta con la venta de partes, brazos piernas ortopédicas, cajones de muertos y hasta comida para los soldados; en Irak es McDonald, en Afganistán es Tim Horton, etc. etc. etc.
En fin, con la venta de todo lo concerniente a la destrucción, a la guerra.
Estos sujetos o entidades asesinas, poco o nada dan la cara, para eso eligen a algún estúpido que cuente con ciertas características básicas para desempeñar el cargo; carente de escrúpulos, poco inteligente por si falla mucho o se le pasa la mano, total se le puede echar la culpa a él, y aquí, no a pasado nada.
No es ni necesario que sea un buen orador o sepa hablar bien su propio idioma, pues cuenta con un infalible equipo pagado por los señores de la guerra, quienes lo sacan bien librado a pesar de las estupideces que diga o haga.
A este tipo de sicarios, por su fidelidad con sus amos, ellos mismos le denominan los perros de la guerra.
En esta ocasión al perro de la guerra, descendiente de una raza ya conocida, lo pusieron en una casa color blanca para perros, en cuya fachada se lee claramente su nombre: BUSH. ¡BUSH! ¡BUSH!
Que en español significa ¡Guau! ¡Guau! ¡Guau!
Hay que aprovechar hasta el último minuto, el nefasto gobierno del perro, como consecuencia usando los días que le quedan, rápidamente ha sido puesta en marcha otra de sus maquinarias de guerra, para arrasar con saña a un pueblo desarmado, que no cuenta con tanques, ni aviones, ni siquiera con un ejercito convencional que esté al igual. No les importa destruir escuelas, asesinar a mujeres, ancianos y niños del pueblo palestino, algunos de ellos armados solo con palos o piedras.
Total mañana se buscarán nuevos enemigos de la manoseada Democracia.
Ojalá que con el nuevo gobierno americano, el actual panorama tan negro que hoy vemos, sea mas blanco en el mañana.
Glosario:
Ojalá: Palabra extraída del idioma Árabe (musulmán) que significa el ferviente deseo de que Dios, así lo permita.
Alá: En árabe Allah, en Islam significa Dios.
Palo: Arma de destrucción masiva usada por terroristas palestinos en la franja de Gaza
Piedra: También arma de destrucción masiva.
Comentarios:
Mis mas sinceras disculpas a la raza canina por la ofensiva representación comparativa vertida en este artículo. _
Félix.
llegé de chile con mi familia a Canadá como refugiado político. Escribo para la revista Spanglish desde el año 2002.
Esta revista se publica todos los meses y en ella se pueden leer mis cuentos ya que esa es mi area literaria.

