En el latín es donde encontramos el origen etimológico de la palabra caldera, y más concretamente en el término caldaria. Un dispositivo que surgió a finales del siglo XVIII y principios del XIX de manos del ingeniero James Watt, quien en ese momento percibió que el vapor podría emplearse en determinadas situaciones como sustitución de la fuerza que generaban, por ejemplo, los animales. Y así fue como se comenzaron a crear las calderas que hoy siguen tan vigentes en nuestros días.
En concreto, estas se pueden definir como aquellas maquinarias que tienen como función el crear vapor y este lo consiguen generar a partir de la transferencia de calor a un fluido que de esta manera se calienta y cambia de estado irremediablemente.
Así, en la actualidad donde más se utilizan las calderas de vapor es en el ámbito industrial para llevar a cabo la realización muy exacta de una serie de funciones tales como la esterilización, la generación de electricidad en las centrales termoeléctricas o el calentamiento de ciertos fluidos.
No obstante, hay que dejar claro que existen muchos tipos de calderas. Así a las de vapor también habría que añadir las de agua o las de aceite térmico, entre otras. Sin embargo, nosotros vamos a analizar en más profundidad a las calderas de vapor. En este caso exacto, estas pueden ser de varios tipos diferentes.
Por un lado estarían las pirotubulares. Ellas se caracterizan porque en las mismas el fluido, que está en estado líquido, se encuentra dentro de un recipiente el cual es atravesado por una serie de tubos que tienen una clara función: el que circulen por ellos gases a altas temperaturas. Un proceso de combustión es el que se da en esta infraestructura dando lugar así a que se produzca la evaporación del agua al ponerse en contacto con los mencionados tubos calientes.
Mientras, por otro lado, habría que hablar de las calderas de vapor acuotubulares que son las que se definen por el hecho de que el fluido en cuestión lo que hace es desplazarse por los tubos durante el calentamiento.
En este caso concreto merece la pena destacar el hecho de que este tipo de calderas hasta el momento son las más utilizadas, por ejemplo, en las centrales termoeléctricas debido, entre otras cosas, a que permiten soportan altas presiones en lo que es la salida.
Calderas electricas y Intercambiadores de calor

